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“Hay un industricidio”: fuerte advertencia sindical de la UOM

Congreso UOM en Mar del Plata. Reforma laboral, crisis industrial y un escenario de conflicto en escalada.
En Mar del Plata, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) reunió a más de 500 delegados y delegadas de todo el país en su Congreso Nacional, en un contexto atravesado por la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, la caída del empleo industrial y una creciente conflictividad sindical.
lass=”yoast-text-mark” />>El encuentro, desarrollado en el Hotel 13 de Julio, combinó la aprobación formal de memoria y balance con un diagnóstico que se repitió en todas las intervenciones: deterioro del salario, pérdida de puestos de trabajo y un cambio de modelo económico que pone en tensión el rol histórico de la industria en la Argentina.

Este escenario no es aislado. La reforma laboral aprobada en 2026 introduce cambios profundos en el régimen de trabajo -como la flexibilización de despidos y la extensión de la jornada laboral- y fue cuestionada por amplios sectores sindicales por su impacto sobre los derechos laborales.
La presencia del Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) marcó además un intento de articulación sindical frente a un escenario que los dirigentes definieron como crítico.

El primero en tomar la palabra fue José Ramón Luque, de la Federación del Papel, quien en diálogo con ZOOM situó el debate en un plano más amplio que el estrictamente salarial y advirtió sobre la gravedad del momento que atraviesa el mundo del trabajo.

Lo que está en riesgo no es solo el salario, es el trabajo mismo”, sostuvo, al plantear que el escenario actual no solo implica pérdida de ingresos, sino un cuestionamiento más profundo sobre la continuidad del empleo y las condiciones laborales.

En ese marco, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, fue contundente: “Hay un industricidio.” La definición no apunta únicamente a una caída coyuntural de la actividad, sino a un proceso más profundo de desindustrialización que, según el propio gremio, ya se tradujo en la pérdida de cerca de 28.000 puestos de trabajo desde el inicio del actual ciclo económico.

Furlán vinculó ese retroceso con decisiones estructurales de política económica, en particular la apertura de importaciones y el ingreso de productos terminados que “destrozan el aparato productivo” y reducen la empleabilidad en el sector industrial. Pero su intervención no se detuvo en el diagnóstico económico.

También trazó un escenario de conflicto abierto: “El paro tiene más vigencia que nunca. Es la única herramienta histórica de los trabajadores.” Y agregó un elemento político que complejiza aún más el cuadro: “Hay un problema de representatividad.”

El señalamiento abre un eje de tensión que atraviesa tanto al sistema político como a las propias organizaciones sindicales. Ya no se trata únicamente de la pérdida de empleo o del deterioro salarial, sino de la dificultad para canalizar las demandas de los trabajadores en un escenario donde, según planteó Furlán, las respuestas institucionales no alcanzan.

El concepto de “industricidio” deja de ser una consigna para instalarse como síntesis de un proceso más amplio: la pérdida de empleo, el retroceso de la producción y una crisis de representación que redefine el rol del movimiento obrero frente al nuevo modelo económico.

Crisis productiva y caída del empleo

El diagnóstico del Congreso fue unánime: la crisis ya impacta en el entramado productivo con un claro deterioro del salario, pérdida de puestos de trabajo y debilitamiento del entramado industrial. El proceso tiene serias consecuencias sociales: la caída del consumo se refleja en toda la cadena económica.

El secretario general de la CGT Mar del Plata-Batán, José Rocha, advirtió sobre el impacto directo en las empresas y el consumo:

“Cada cierre de fábricas deja familias sin sustento. Cada trabajador despedido implica, al menos, cuatro personas afectadas.”

Además, puso cifras al deterioro: más de 250.000 puestos de trabajo perdidos, caída del consumo y endeudamiento de los hogares.

La relación entre salario, consumo e industria fue retomada por Horacio Otero (CGT),

Aseveró que la pérdida del poder adquisitivo ya está afectando la capacidad industrial del país y consolidando un escenario de caída del consumo y del empleo.

Describió un circuito económico hoy quebrado: la caída del poder adquisitivo retrae la demanda, golpea la producción y termina impactando directamente en el empleo.

Las “herramientas” en disputa

Uno de los ejes más relevantes del Congreso fue la advertencia sobre la posible pérdida de herramientas de defensa de los trabajadores, Daniel Yofra fue directo en declaraciones a ZOOM: “No es lo mismo no usar una herramienta que no tenerla”, en referencia al riesgo de perder convenios colectivos, categorías laborales y capacidad de negociación.

La disputa estratégica desde una organización constructora de alternativas.

 El Sec. Gral.de la Asoc. de Pilotos (APLA), Pablo Biró coincidió en diálogo con ZOOM en la necesidad de ir más allá de la resistencia: “No alcanza con resistir, hay que organizarse.”

En la misma línea, Rodolfo Aguiar advirtió ante este medio que la recuperación de derechos no será institucional sino a través de la movilización.

Reforma laboral y escenario de conflicto

El rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei atravesó todo el Congreso. Para los dirigentes, se trata de una reforma regresiva que no resolverá los problemas estructurales del empleo y que podría profundizar la precarización.

La consolidación del FRESU aparece como uno de los datos políticos del encuentro. El espacio busca coordinar acciones entre distintos gremios frente al ajuste y avanzar hacia un programa común. El Congreso articula a un sindicalismo que comienza a reorganizarse frente a un escenario de crisis.

Un punto de inflexión

El Congreso destacó un escenario donde están en juego el salario, el empleo  y las herramientas que permiten defenderlos.

En ese contexto, el movimiento obrero comienza a transitar una etapa de reconfiguración frente a un proceso que ya no se percibe como coyuntural. Se trata de una disputa estructural sobre el modelo de trabajo, el rol de la industria y la capacidad de organización del movimiento obrero. “El Congreso dejó en claro que el conflicto no es solo salarial: es estructural. Lo que está en juego ya no es únicamente el presente del trabajo, sino las herramientas para defenderlo en el futuro.”

En ese marco, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, volvió a sintetizar el diagnóstico que atravesó todo el Congreso: “Hay un industricidio.” Y advirtió que el escenario no es solo económico, sino también político y social: “El paro tiene más vigencia que nunca. Es la única herramienta histórica de los trabajadores.”


Cobertura propia – ZOOM con Julieta Fiorentino

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