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Caso Epstein y declinación de Estados Unidos: entrevista a Telma Luzzani

Vínculos entre poder político, financiero y mediático bajo escrutinio

En el centro del debate internacional, el caso Epstein reaparece en un escenario marcado por tensiones militares, crisis del derecho internacional y transformación del equilibrio global.

Sin embargo, para la periodista y analista internacional Telma Luzzani, el escándalo no puede leerse de forma aislada: forma parte de una crisis más amplia que atraviesa el sistema internacional en el marco de una notoria declinación de Estados Unidos.

“Estados Unidos es una potencia en declinación”, sostiene. En su diagnóstico, la pérdida de centralidad de Washington coincide con un escenario global atravesado por la erosión del derecho internacional, la escalada de tensiones militares y la consolidación de nuevos polos de poder.

Según Luzzani, el orden construido tras la Segunda Guerra Mundial atraviesa una etapa de transición incierta. “Lo que se hace es no reconocer las reglas del juego”, afirma, en referencia a decisiones unilaterales que debilitan las normas multilaterales y profundizan la inestabilidad global.

En ese contexto, el caso Epstein dialoga con tensiones internas dentro de sectores de poder en Estados Unidos, mientras China, Rusia y el bloque BRICS avanzan en la redefinición del equilibrio internacional.


El alcance internacional del caso Epstein

El caso Epstein no se limita a un escándalo judicial en Estados Unidos. La difusión de documentos judiciales y testimonios vinculados al financista provocó repercusiones políticas y diplomáticas a nivel internacional.

En el Reino Unido, el vínculo del príncipe Andrés con Epstein derivó en una crisis institucional dentro de la monarquía británica. Tras la demanda civil presentada por Virginia Giuffre, el duque de York llegó a un acuerdo extrajudicial y perdió sus funciones oficiales y títulos militares, en un episodio ampliamente cubierto por la BBC, Reuters y The New York Times.

La publicación de registros judiciales en Estados Unidos también alimentó el debate sobre la relación entre poder político, financiero y redes de influencia transnacionales. Diversos medios internacionales señalaron que los documentos revelan interacciones entre figuras influyentes, aunque la mera aparición en archivos judiciales no implica culpabilidad penal.

En ese contexto, el caso Epstein se proyecta más allá de la política doméstica estadounidense y dialoga con una transformación más amplia del equilibrio global.

Transparencia institucional, redes de poder y confianza pública son temas que Telma Luzzani vincula con la declinación de la hegemonía estadounidense y la erosión del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.


El escándalo que expone tensiones internas

—¿Y el caso Epstein?

—Es todo un mundo aparte. Involucra demócratas, republicanos, científicos, empresarios. Pero además es el mundo financiero. Es una lucha intestina donde se sacan trapitos al sol para ver quién triunfa.

Hay una saturación de información imposible de verificar. No se sabe qué es verdad y qué es mentira. Eso genera impotencia y decepción.


Crisis del orden internacional

—Telma, se habla incluso de una posible Tercera Guerra Mundial.

—Sí, se han acelerado mucho los tiempos. Después de la pandemia, a nivel internacional, y especialmente el último año con el triunfo de Donald Trump, se ha acelerado de una manera impresionante todo. Hay que estar muy atentos, muy alertas y tratar de leer correctamente lo que está sucediendo.

Frente a este escenario, la analista advierte una tendencia creciente a desconocer marcos institucionales consolidados.

“Lo que se hace es no reconocer las reglas del juego.”


Derecho internacional y declinación de Estados Unidos

—Desde el derecho internacional, ¿qué implica que un presidente actúe como si no existiera?

—Es parte de la crisis que estamos atravesando. La situación internacional está marcada por la declinación de los Estados Unidos, una potencia que compartió la hegemonía durante casi todo el siglo XX y que, tras la caída de la Unión Soviética, se convirtió en la única potencia mundial.

Ahora ve su decadencia y en los intentos por impedirla lo que se hace es desconocer las reglas internacionales, embarrar la cancha para no tener que admitir la derrota o la declinación. Lo que se hace es no reconocer las reglas del juego.

Entre esas reglas están Naciones Unidas y los acuerdos internacionales históricos posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

“Se desconoce el derecho internacional para no admitir la declinación.”

Se adoptan medidas arbitrarias y a los tres días se dice que no corren. Se trata de confundir, de manipular y de desorientar la situación internacional.

“Embarrar la cancha para no admitir la derrota.”
“Todo se hace fuera de las reglas, en la ilegalidad.”
“Se adoptan medidas arbitrarias y a los tres días se dice que no corren.”


Soberanía y Venezuela

—¿Estamos ante una violación clásica de soberanía o ante una nueva forma de intervención?

—En el caso de Tierra del Fuego, ambas cosas. Es una violación a la soberanía porque cualquier decisión de presencia extranjera o concesión respecto de otro país debe pasar por el Congreso. No está sucediendo. Hay un quiebre de la soberanía y una injerencia sobre nuestro territorio y nuestros bienes nacionales.

En el caso de Venezuela es todavía más grave. Es una violación de la soberanía y además una situación de guerra no declarada, pero con todas las características de una guerra. Una guerra sin motivos que la justifiquen dentro de las reglas internacionales. Fuera de las reglas, en la ilegalidad, todo es posible. Lo que se hace es invadir, usar armas nuevas. Venezuela es un laboratorio para Estados Unidos y también un saqueo de bienes como el petróleo.


Escalada militar y ejercicio del poder

—¿A qué se enfrenta Venezuela?

—América Latina es una región de paz. No tenemos armas nucleares. Ante una embestida de una potencia nuclear como Estados Unidos, estamos desarmados. Lo que intenta Delcy Rodríguez es desde la diplomacia y la paz lidiar con una potencia totalmente desbocada, con un presidente capaz de cualquier cosa.

“Es una obscenidad, un descaro, una forma prepotente de ejercer poder.”

—Hablamos de una escalada cinética. ¿Qué cambia cuando la presión pasa de económica a militar?

—La novedad es que ahora se hace a cielo abierto, sin disimulo. “Sí, estoy bombardeando”. Se dice primero que hay cárteles de droga, luego que no. Se actúa porque “soy el campeón del mundo”. Es una obscenidad, un descaro, una forma prepotente de ejercer poder. Y por ahora no hay forma de frenarlo.


Guerras híbridas y manipulación

—¿La manipulación y la confusión son parte de la estrategia?

—Claro. Cuando se instala un tema como el sable corvo de San Martín durante horas, se distrae de los temas centrales. Se desvían noticias importantes. Lamentablemente muchos periodistas se prenden en eso.

—¿Las guerras híbridas van a terminar?

—La historia indica que no. Nunca han terminado las guerras. Pero pueden surgir sistemas más justos y equitativos. Yo apuesto por el triunfo del bien.

—¿Qué son las guerras híbridas?

—Son simultáneamente económicas, mediáticas y judiciales. El lawfare es guerra híbrida. La manipulación mediática también. Los golpes institucionales como el de Dilma Rousseff. Son distintas formas para producir lo mismo.


China, BRICS y nuevo equilibrio

—¿Qué ves respecto del avance de China y los BRICS?

—Es parte del desastre nacional que estamos atravesando haber quedado afuera. Es la segunda vez que Argentina se alinea con la potencia declinante. Hay otro mundo en Oriente que acá en Occidente no vemos.

“Hay otro mundo en Oriente que en Occidente no se ve.”

China y Rusia, en asociación estratégica, se propusieron cien años de paz.

“Se propusieron cien años de paz.”

Es muy diferente a una potencia que solo piensa en guerra.


Desdolarización e incertidumbre

—¿Y la desdolarización?

—Es algo sistémico y global. A partir de la guerra en Ucrania, Rusia empezó a comerciar más en monedas nacionales, salteando el dólar. Si esto avanza, la desdolarización avanzará. Es un cambio profundo, un terremoto. Nos va a afectar a todos. No sabemos cuándo va a pasar.

“Los dados están en el aire.”

La entrevista concluye con una definición que resume el momento:

“Los dados están en el aire. En algún momento van a caer y vamos a ver cuál es el resultado.”

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