Mientras la marea nacional se retrae: José C. Paz construye
Hospitales propios, el Polo Universitario Internacional y el caso de José C. Paz como experiencia de gestión territorial que apuesta a la resiliencia en tiempos de incertidumbre.
Por Julieta Fiorentino
Pensarnos a nosotros mismos
A una hora en el Ferrocarril San Martín desde la terminal de Retiro, en el corazón del noroeste del conurbano bonaerense -la extensa región urbana que rodea a la Ciudad de Buenos Aires y concentra a más de diez millones de habitantes-, el partido de José C. Paz no figura en los mapas turísticos de Argentina ni en los informes habituales sobre inversión extranjera.
Sin embargo, en junio de 2026, este distrito de más de 330.000 habitantes -uno de los más densamente poblados del Gran Buenos Aires, según las series consolidadas del Instituto Nacional de Estadística y Censos- consolidó una cartera de relaciones institucionales que incluye a la UNESCO, a una universidad china de la provincia de Hubei y, recientemente, a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Este despliegue ocurre en un contexto nacional signado por la retracción de la inversión pública, la parálisis de las transferencias federales y la desaceleración de la infraestructura educativa. El hilo conductor de esa iniciativa y continuidad política es encabezado por el senador provincial Mario Ishii.
En este esquema, la Provincia de Buenos Aires cumple un rol central en la articulación de políticas sanitarias, educativas y de infraestructura en el conurbano bonaerense, operando como nivel intermedio de coordinación entre el Estado nacional y los gobiernos locales.
Un modelo de gestión frente a la crisis global
José C. Paz fue creado por la Ley provincial 11.551 de 1994, que dividió el antiguo partido de General Sarmiento. A diferencia de los municipios bonaerenses centenarios, que heredaron hospitales provinciales y redes de servicios ya consolidadas, el nuevo distrito debió construir desde cero su capacidad pública -es decir, la aptitud concreta de un gobierno para organizar recursos, ejecutar obras y sostener servicios públicos de manera continua-, sobre un territorio históricamente postergado.
Esa urgencia derivó en un modelo de gestión atípico, orientado a sostener capacidades estatales en un contexto de restricción del gasto público y alta incertidumbre económica. El esquema municipal paceño muestra continuidad operativa y capacidad de adaptación: su respuesta institucional más relevante es la Constructora Municipal.
Un esquema de obra pública por administración directa que prescinde de contratistas privados y combina el acopio propio de materiales con mano de obra cooperativa y vecinal. Esa estructura fue la responsable de la pavimentación de avenidas, complejos habitacionales y la totalidad de los edificios de salud y educación superior del distrito. El activo singular del modelo no es su existencia, sino su escala de resultados en un país donde la mayoría de los distritos carece de estructuras constructoras propias.
La red sanitaria: Diez hospitales temáticos
La columna vertebral de esta autonomía material es una red de hospitales financiados y construidos con recursos municipales para absorber una demanda que antes saturaba el sistema provincial. La red incluye el Hospital de Traumatología y Agudos “Domingo Angio”, el Hospital Oftalmológico “Mikhail Thome”, el Hospital Oncológico “Victoria Irene”, el Hospital Cardiovascular y de Diabetes, y el Hospital Mental y Terapéutico.
El nodo central es el Hospital de Alta Complejidad “Rubén Caporaletti”, inaugurado en 2016 en el barrio Vucetich, equipado con tomografía computada y resonancia magnética. A esta estructura se sumó en 2018 el Hospital de la Mujer y el Niño “Nelly Quiroga”. Registros oficiales del área de salud municipal consolidan hoy una red de diez hospitales locales.
Aunque la administración es local, su funcionamiento se articula con el sistema de salud de la Provincia de Buenos Aires mediante mecanismos de coparticipación sanitaria y políticas coordinadas de derivación y vacunación especializada.
El Polo Universitario Internacional: El caso de la UTN
La creación de universidades nacionales en el conurbano bonaerense entre 2009 y 2015 buscó acercar la educación superior a sectores históricamente relegados; ejemplo de ello es la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), creada en 2009, donde cerca del 89% de los estudiantes constituyen la primera generación universitaria de sus familias. No obstante, la especificidad de José C. Paz radica en que la edificación de la infraestructura universitaria comenzó de forma autónoma en 2001, años antes de la sanción de la ley de creación.
Una década después, ante las severas restricciones presupuestarias del sistema científico-educativo nacional, el distrito apalanca esta capacidad constructiva para desarrollar su infraestructura local.
El hecho testigo de esta estrategia se produjo en junio de 2026 en el Polo Universitario Internacional (ubicado en Fray Marchena y Santa María), donde se firmó un convenio estratégico con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para habilitar el dictado de carreras universitarias, tecnicaturas y programas de formación profesional en el distrito.
La soberanía como horizonte
La incorporación de la UTN -institución nacida bajo la premisa del desarrollo soberano e industrial del país durante la presidencia de Juan Domingo Perón-, representa una alianza de alto valor académico. Marca el salto cualitativo del modelo paceño: la infraestructura, que hasta ayer servía para la contención social y sanitaria, se convierte hoy en el sustrato material sobre el cual se edifica la nueva soberanía tecnológica del distrito.
En un contexto de retracción nacional, esta alianza no es solo una adición de oferta académica, sino el despliegue de una política de Estado local que redefine la inserción de la periferia en la economía del conocimiento global.
La rúbrica del acuerdo estuvo encabezada por el Rector de la institución, Ing. Rubén Soro, junto al Senador provincial Mario Alberto Ishii y la Intendente Interina Lorena Espina, acompañados por las comitivas técnicas y académicas de ambas jurisdicciones.
Por la UTN: Juan Carlos Agüero (Secretario de Coordinación Universitaria), Dr. Marcelo Marciszck (Secretario Académico) y el Mg. Ing. Enrique Vera (Decano de la Facultad Regional General Pacheco), junto a los subsecretarios Lic. Fernando López, Lic. Fernando Rodríguez y los licenciados Julio y Jonathan Rodríguez.
Por el Municipio de José C. Paz: Pablo Mansilla (Secretario de Gobierno), Prof. Mario Martínez (Secretario de Ciencia y Tecnología) y el Dr. Lic. Víctor Zalazar. https://www.facebook.com/share/p/18uvQKA4oZ/
Durante el encuentro, las autoridades evaluaron el avance constructivo de la futura Facultad de Ciencias, Tecnología, Innovación, Robótica, Ingeniería e Inteligencia Artificial, un proyecto de vanguardia que busca reconfigurar el perfil socioproductivo de la región a través de la economía del conocimiento.
Trayectorias juveniles y contención socioeconómica
Esta política de infraestructura se complementa con estrategias de inclusión directa dirigidas a las trayectorias de la juventud local. En el mismo Polo Universitario Internacional, se articuló la entrega de buzos de egresados de manera gratuita a cinco mil estudiantes de escuelas secundarias del distrito.
Esta iniciativa no se reduce a un evento festivo; es un mecanismo de alivio económico directo para el presupuesto de miles de familias trabajadoras en este sensible contexto económico. Además, es un mecanismo de adscripción institucional que formaliza un mensaje de continuidad pedagógica, e invita a la promoción saliente a incorporarse de forma inmediata a la oferta académica que el municipio edifica en su propio territorio. Acciones de esta naturaleza sustentan el estatus del distrito como miembro de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO.
Desafíos de segunda generación: cuentas pendientes
La consolidación de esta infraestructura desplaza los problemas del distrito hacia demandas de gestión más complejas, que la literatura especializada define como desafíos de segunda generación. En términos de gestión pública, esto implica pasar de la creación de edificios a la mejora de la calidad de lo que sucede en ellos: un proceso de maduración que exige optimizar la enseñanza y la gestión del capital humano.
El desafío pedagógico: Los indicadores de educación superior señalan que el principal obstáculo en carreras de ingeniería y ciencias aplicadas radica en la deserción durante los primeros dos años, donde asignaturas troncales (lógica, matemática) actúan como filtros excluyentes. El éxito del Polo Tecnológico dependerá de políticas de acompañamiento, como tutorías de retención y de sostenimiento.
El desafío financiero: la gestión directa del municipio ahora enfrenta la presión de los costos corrientes: salarios docentes, insumos tecnológicos y mantenimiento. Las tensiones por los recursos y las transferencias entre niveles del Estado reflejan una vulnerabilidad estructural: los sistemas locales, aunque autónomos, no son inmunes a las crisis económicas del país.
Conclusión: José C. Paz microcosmos de la transición sistémica global
A treinta años de su autonomía, José C. Paz opera como una anomalía positiva en la periferia metropolitana. Sostiene una autonomía territorial real que no busca sustituir al Estado nacional, sino articular de forma permanente con el nivel provincial, el sistema universitario y las redes internacionales para garantizar la resiliencia en tiempos de incertidumbre.
El distrito transforma las limitaciones económicas en una oportunidad de gestión directa y soberana. Así, el Polo Universitario y Tecnológico no solo resuelve necesidades locales, sino que se consolida como un faro territorial, iluminando un camino posible para otros municipios que buscan, en el conocimiento y la gestión, la clave para ordenar el desarrollo hacia la justicia social.
La experiencia institucional de José C. Paz en 2026 desafía las interpretaciones lineales tanto de la administración pública tradicional como de las teorías clásicas de relaciones internacionales. Lo que a primera vista parece una respuesta pragmática y doméstica ante las urgencias de un distrito postergado, se revela, mediante la teoría social crítica, como un espejo donde se reflejan y materializan las tensiones de un orden mundial en plena transición hegemónica. El barro del segundo cordón del Conurbano bonaerense se convierte en un escenario donde se dirimen disputas de poder y mutaciones de un sistema global fragmentado.
En primer lugar, el modelo paceño expone la dimensión interna de una crisis civilizatoria profunda. Este distrito nacido “sin nada” en los años noventa es resultado directo del colapso industrial y el desmantelamiento del Estado de bienestar occidental derivado de las corrientes globales de finales del siglo XX.
Frente a las fluctuaciones caóticas y la pérdida de legitimidad de los esquemas centralizados que la teoría del sistema-mundo adjudica a las transiciones históricas contemporáneas, José C. Paz ensaya una estrategia de autoprotección comunitaria. Su red de diez hospitales, la contención económica de la indumentaria escolar a toda una promoción y la ampliación física del Polo Universitario actúan como muros de contención política y social para reintegrar a una juventud amenazada por la exclusión estructural.
Pero lo más disruptivo radica en el método de esta estrategia del municipio. Al fundar una Constructora Municipal y asumir el rol de contratista directo, el municipio no solo reduce costos, sino que genera una capacidad pública autónoma. Esta organización local representa una fuerza social que resiste olas globales de privatización, constituyendo una trinchera tangible contra los procesos macroeconómicos de concentración de capital y desposesión de recursos periféricos. Se encarna así un modelo de “Estado capaz” orientado pragmáticamente a los resultados prácticos, que legitima su poder mediante infraestructura y derechos tangibles, más allá de las abstracciones burocráticas tradicionales.
La presión para sostener estas capacidades en un contexto de asfixia presupuestaria impulsa a desplegar una audaz estrategia diplomática. Aquí se conecta lo local con el desplazamiento histórico del eje económico global hacia Asia Oriental. La incorporación de tecnología médica avanzada y la creación de una Facultad de Robótica junto con la provincia china de Hubei evidencian la inserción del municipio en las lógicas de un nuevo ciclo global de acumulación liderado por Pekín, complementada localmente con la inserción de la UTN como matriz de democratización del conocimiento técnico.
En un contexto internacional donde el control del conocimiento, la innovación y las tecnologías estratégicas constituye uno de los principales factores de poder económico y geopolítico, la construcción de capacidades científicas y tecnológicas propias adquiere una importancia decisiva para los territorios periféricos.
Como señala Chris Miller en su análisis de la industria global de los semiconductores, las nuevas disputas por el liderazgo mundial se estructuran cada vez más en torno al dominio de tecnologías críticas y a la capacidad de formar recursos humanos altamente calificados. Desde esta perspectiva, la apuesta de José C. Paz por la robótica, la inteligencia artificial y la formación tecnológica avanzada trasciende la política educativa local para inscribirse en las transformaciones estratégicas de la economía del conocimiento contemporánea.
El municipio de José C. Paz negocia, asimila y adapta recursos técnicos para fortalecer su autonomía local sin limitarse a ser un receptor pasivo o subordinado de recursos externos. Mediante alianzas académicas e institucionales amplía capacidades en salud, educación y tecnología. Su fortaleza radica en la capacidad del territorio para incorporar esos recursos a una estrategia propia de desarrollo.
El pragmatismo periférico que despliega José C. Paz es una estrategia deliberada de construcción de capacidades propias en condiciones de restricción. El municipio no espera transferencias del Estado nacional ni aguarda que la disputa global se resuelva para actuar: construye hospitales con mano de obra propia, edifica infraestructura universitaria antes de que exista una universidad, y firma convenios con la UTN y con redes tecnológicas orientales mientras la economía nacional se contrae. En lugar de insertarse como proveedor de materias primas o receptor pasivo de infraestructura externa, construye capacidad pública propia -una Facultad de Robótica e Inteligencia Artificial, alianzas con la UTN-, para negociar desde una posición de mayor autonomía.
En una disputa hegemónica que la perspectiva latinoamericana lee como competencia tecnológica y comercial antes que conflicto bélico directo, el municipio no toma partido, sino que usa esas tensiones como palanca de desarrollo local. No elige entre lo local y lo global: usa lo local para llegar al mundo en sus propios términos. No queda afuera de la próxima revolución industrial, ni queda atrapado en la disputa entre potencias: la convierte en oportunidad.
José C. Paz emerge así como un laboratorio político y actor estratégico ejemplar en la periferia global. Su trayectoria demuestra que la lucha contra la exclusión social y la obsolescencia tecnológica exige que las comunidades tejan alianzas transnacionales e institucionales audaces. El desafío para el “modelo paceño” es seguir consolidando esta innovadora arquitectura de inserción autónoma. La visión y gestión de liderazgos locales como el de Mario Ishii hacen posible conectar la periferia del Conurbano con la vanguardia tecnológica global para beneficio, contención y soberanía de su pueblo.
Ante esta coyuntura volátil, el municipio de José C. paz maniobra, crea infraestructura e intenta blindarse ante la incertidumbre económica.
La obra pública se traduce en justicia social: una herramienta concreta que garantiza derechos básicos. El Polo Universitario y los hospitales municipales demuestran que, cuando los recursos se administran con criterio territorial, el impacto en la calidad de vida de los vecinos mejora, incluso en los contextos más complejos.


