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Kicillof: “Hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”

En un escenario internacional atravesado por guerras, tensiones geopolíticas y deterioro económico, en Barcelona se desarrolló la Movilización Global Progresista, un encuentro que reunió a dirigentes de distintas regiones para articular una respuesta política frente al avance de las derechas a nivel global.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, buscó trascender la coyuntura argentina y posicionarse en ese debate: “Hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”.

La intervención se inscribe en un contexto internacional marcado por conflictos activos y tensiones económicas que redefinen el escenario político. La guerra entre Rusia y Ucrania ya superó los dos años con impacto directo en los precios globales de la energía y los alimentos, mientras que la escalada en Medio Oriente profundizó la inestabilidad en mercados estratégicos.

Los organismos internacionales advierten además una desaceleración del crecimiento global y un aumento de la desigualdad, con caída del poder adquisitivo en amplias franjas de la población.

El debate giró en torno al crecimiento de las fuerzas de ultraderecha en Europa y América, con impacto en la agenda pública, el rol del Estado y las políticas sociales. Ese fenómeno se expresa en resultados electorales recientes y en la consolidación de discursos que cuestionan los sistemas de protección social construidos en las últimas décadas.

En ese marco, el gobernador bonaerense volvió a cuestionar el rumbo del gobierno de Javier Milei y lo vinculó con ese giro internacional. Sostuvo que las políticas económicas aplicadas no están dando resultados y afectan el entramado productivo, el empleo y los ingresos.

Kicillof expuso que en Argentina hay más de 24.000 empresas cerradas y cerca de 300.000 empleos perdidos, junto con una caída sostenida del salario real y de la actividad industrial. Definió el proceso como una “devastación social y económica” y lo vinculó a una “internacional de ultraderecha” que impulsa políticas similares en distintos países.

El planteo ubica a la Argentina dentro de una disputa global por el rumbo económico, el rol del Estado y el trabajo, en un contexto donde la presión sobre los ingresos y el empleo se replica en distintos países.

Los organismos multilaterales advierten que el crecimiento económico mundial se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia, mientras que la inflación, aunque desacelerada en algunos casos, continúa erosionando salarios reales.

La cumbre en Barcelona funcionó como un espacio de articulación frente a ese escenario, con la participación de referentes políticos y dirigentes de distintas ciudades que buscan consolidar una agenda común centrada en la defensa de la democracia, la intervención estatal y la construcción de alternativas frente a la crisis.

En ese marco, Kicillof sostuvo que los gobiernos locales deben dar respuestas concretas con inversión pública y políticas orientadas al bienestar: “La respuesta no puede ser solo local. No es por el camino que propone la ultraderecha como se van a resolver los problemas”.

La agenda incluyó un encuentro con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien analizó la situación regional en un contexto de cambios en el orden internacional. Ambos coincidieron en la necesidad de fortalecer la integración frente a un escenario global cada vez más inestable.

También mantuvo reuniones con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y con dirigentes europeos, en una serie de encuentros orientados a intercambiar posiciones sobre los desafíos que enfrentan las democracias en distintas regiones.

En uno de los tramos más enfáticos de su intervención, Kicillof sostuvo: “Estamos en contra de las matanzas y de la persecución, y a favor de la justicia social”. Planteó que la respuesta debe ser también internacional, en un debate que excede lo económico y se proyecta sobre el sentido de la democracia, el rol del Estado y las formas de organización social.

En ese terreno, lo que se expresó en Barcelona no fue solo una consigna política sino la búsqueda de una articulación global en un contexto donde las crisis económicas, los conflictos armados y la polarización redefinen el escenario internacional. Desde allí, Kicillof intentó posicionar su mensaje como parte de una discusión que ya no reconoce fronteras.


Mirá el video acá: https://www.facebook.com/share/v/1GL3Gu8noZ/

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